Ciclismo: descubriendo nuevos horizontes con Wimu + Moxy

Continuando con nuestro trabajo de uso de Wimu en múltiples disciplinas deportivas, estos días hemos tenido la oportunidad de trabajar de nuevo a fondo en un deporte tan apasionante y exigente como el ciclismo.

En la mencionada disciplina, existen múltiples parámetros de monitorización y seguimiento en el entrenamiento, tanto de la cara del ciclista como de la bicicleta. Velocidad de la bici, frecuencia cardíaca del ciclista, cadencia de pedaleo, potencia desarrollada en el pedaleo… y saturación de oxigeno en musculo (SmO2) son en los sensores que hoy nos fijamos entre muchos más parámetros posibles.
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Está claro que cada medida, por si sola, proporciona un gran valor y una gran herramienta para el atleta y entrenador de cara a la planificación y seguimiento. Pero una fusión de varios de estos parámetros en un conjunto de valores sincronizados en el tiempo, y a la vez enriquecidos con variables inerciales como impactos, inclinación de la bicicleta (o ciclista, según la ubicación elegida del dispositivo), velocidades de rotaciones… es lo que realmente puede hacer de Wimu una herramienta muy a tener en cuenta en la planificación, control y seguimiento de la preparación del ciclista.

Qué duda cabe, que los medidores de potencia en el pedaleo suponen un gran avance para entrenar exactamente a la intensidad necesaria en cada momento. Pero si a esto lo complementamos con la medida de saturación de oxigeno (SmO2) del músculo, obtendremos no solo lo que está trabajando ese músculo, si no también como le está afectando dicho trabajo. El entrenamiento basado en potencia permite obtener un parámetro de calidad del ejercicio, ajeno al terreno o a condiciones atmosféricas, y que de la mano de SmO2, nos va a indicar cuando nos queda hasta el agotamiento o hasta la recuperación.

En esta sesión de MTB, realizada en los espectaculares parajes de la Almería más salvaje y desértica, sorprende a la vista que nos ofrece la subida a los Baños de Sierra Alhamilla (Almería) por tierra. En su parte final hay unas rampas contundentes, de piedras bastante sueltas que te hace subir 200 metros de desnivel, en tan solo 3 km. En definitiva una situación de alta intensidad y exigencia física para el ciclista. En esta sesión, el ciclista portaba sensor de cadencia de pedaleo, medidor de frecuencia cardíaca y 2 Moxys (SmO2) situadas en el cuádriceps de cada una de las piernas y colocados en idéntica posición.
De forma rápida podemos observar:

– Desde la salida vemos un comportamiento similar (de igual tendencia) de las medidas de SmO2 de ambas piernas, aunque ya se aprecia que la derecha se encuentra en todo momento por debajo de la izquierda. Debido a que se esté pedaleando más con esa pierna o a que esté menos entrenada y por tanto llegue a una situación de menor cantidad de oxigeno transportado.
– El dibujo de la frecuencia cardíaca es opuesta al de las medidas de SmO2 de las piernas. Cuando baja la saturación es porque se está realizando un esfuerzo en el que se ven implicado ese músculo y por lo tanto produce un aumento en lo latidos del corazón (el RR o tiempo entre pulso, baja).
– Los tiempos de recuperación tras el máximo esfuerzo, al coronar el puerto, en ambas piernas es el mismo (hasta alcanzar la frecuencia cardiaca del inicio de la subida).
– Los valores mínimos de saturación de hemoglobina alcanzado es de 38% a unas pulsaciones de 179 bpm.
– El mayor impacto recibido (en este caso Wimu estaba situada sobre el cuadro de la bici) es de 12 G, en la bajada a 29.9 km/h y probablemente debido a algún escalón o piedra pillada en el camino.
– Distancia total del recorrido: 33 km, vel max: 50 km/h, vel media: 16.6 km/h. Hr max: 182 bpm, Hr med: 148.22 bpm ….

Aquí os dejamos unas imágenes de los datos desprendidos por Wimu y los sensores accesorios incorporados, especial interés despertó el sensor Moxy en esta sesión, está claro que el equipo Wimu+Moxy tiene mucho que aportar al ciclismo.

 

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